Boneflower – A(r)mour

Boneflower - A(r)mour

Valoración: 8/10

Mejor track: Polarity

Boneflower me acaba de apuntar al cerebro con su escopeta de delays. Lo de A(r)mour no es broma. Me lo han dejado claro desde que zarpé en las primeras notas desde el puerto de “Saltpeter”. El viaje empezó bien, me pusieron la película esperada, esa que protagonizan aquellos gritos salidos más del corazón que de la garganta. Una afonía a punto de llegar y que no llega, como un vaso a punto de dejar caer la primera gota de derrota, pero sigue subsistiendo al torrente de emociones que lo llena.

Me metí bien en su inercia rabiosa, sobretodo durante los primeros minutos, no me estaban haciendo fácil la tarea de comprender el paréntesis en el título. De repente y sin avisar llegó “Vestiges” para hacerme entender un poco mejor el cuento. Esto no iba a ir solo de dragones, estaba claro. 

Si el disco fuese una gira, “Bromelia” fue la primera parada inesperada de gasolinera. Esa que sirve más al corazón que a la piernas. La que pone en el horizonte nubes en todos los pantones de grises y a todo grupo que se precie le narra su libertad. Me emocioné, me dio ganas de continuar. Bien jugado.

El guerrero saca la espada en “Perennial”, y el motor vuelve a arrancar, una conversación de guitarras afiladas y bajos saturados para construir el vals de un emocore estribillero propio de los años 2000, cuasi adolescente, de patín roto, camisa de cuadros XL, y vuelta a casa con cascos goma espuma y bandana metálica al cuello. De cassette de una escucha y sin boli.

El apogeo de este disco es en “Polarity”, su Ecuador, la mitad del viaje, su punto de no retorno. Aquí hay manifiesto, y no solo de intenciones. Un estribillo que sale de una garganta pero que no sabremos nunca hasta donde llegará, porque está claro que no tiene techo. Si aseguré en algún momento que este postre no tendría guinda, me tendré que retractar, porque cuando parece morir, un hit hat te saca del sueño y te regala un poquito más de pena a las arterias.

Böotes” fue como poner la mano en un espejo que se vuelve agua al ser tocado. Pasé al otro lado, cerrando los ojos, y allí me recibió un blast beat para despertarme de un bofetón. Idiota, esto era “Starless”. Me sigo preguntando si fue un single bien elegido. Puede ser, porque es incógnito. Sello Boneflower a cada segundo, la voz más rota de lo habitual, como si estas líneas dolieran más al alma que las anteriores. Mi parte derecha del cerebro pedía una estructura mas compacta, mi parte izquierda agradecía el baile esquizofrénico. No me quejo, pero quiero seguir.

Sigo pensando si “Phosphorous” es una canción o no lo es. Porque no lo parece, pero gusta. Sentir esa púa sobre una guitarra extremadamente limpia, después de la sobredosis de reverbv y delay resulta acogedor. Como un abrazo de una madre, un susurro al oído que te avisa que ya solo quedan un par de llantos más. De nuevo, bien jugado.

A estas alturas ya no sé si me duele más la espalda o el lagrimal. Las voces graves de “Tangled”, que corean de manera melódica el doblaje de una estrofa que sabe a estribillo, el redoble de una caja valiente que le apetece llegar a ser redoble pero no tiene prisa alguna y un cauce que acaba en por fin en humilde estribillo, sin querer eclipsar canción. Simplemente perfecta, junto a Polarity, de lo mejor del plástico.

Boneflower nos dice adiós con “Whitney”, una despedida dulce, una charla suave, de acordes de esperanza. Una última canción como quien estrecha una mano hacia una tumba, para ayudarte a salir del pozo que ellos mismos cavaron para ti durante las nueve canciones anteriores. Todo un detalle.

En definitiva, A(r)mour se va a comer el mundo, o al menos algún mundo, o el de algunos. No me cabe duda, tiene armamento y corazón para cualquier guerra que se le presente. Enhorabuena a los niños de la flor de hueso por su creación. Deseando verlo en directo.

Fernando Lamattina

Fernando Lamattina

Fer es guitarra en SVDESTADA (Madrid Neocrust / Post HxC). Edita discos de emo y screamo en PUNDONOR RECORDS. A través de DIYTOPIA COLLECTIVE participa como co-presentador en "Diytopia Podcast", realiza reviews de los discos DIY más novedosos, presta su sofá siempre que puede, y hace desayunos de escándalo a las bandas que pasan por Madrid. No se gana la vida con nada de esto, puro amor al DIY.

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