Crossed – Barely Buried Love

Crossed - Barely Buried Love

Valoración: 7/10

Mejor track: Colored Pain

Me quieren echar de la comunidad. Acabo de colocar la aguja sobre un vinilo color caramelo, el nácar empieza a rodar, el plato parece escupir chispas, los oídos me piden permiso para sangrar. Les tengo que dejar, ¿qué voy a hacer sino? No me queda chance de ganar esta batalla. Se llama “Fading”, son los primeros 58 segundos de Burely Buried Love, el nuevo disco de Crossed y ya tengo la misma sensación que tenía a mediados de los noventa cuando me daba por hacerme el chulo y jugar al DOOM II en el nivel Ultraviolencia.

Por lo que puedo ver, este disco no piensa darle respiro a mis vecinos. Intento acabar la tarea a la que me encomiendo, pero no puedo escribir sobre él a la velocidad que se merece y menos con tanta presión detrás. Me sudan los dedos… d o y    m a   as es p a c i    o s… a las letras de lo que debería, puro énfasis. Empiezo a entender el arte de su vocalista Miguel (aKa @oopart) tipografía lanzada con furia sobre el lienzo, aventurada a la providencia, diseño fresco y apurado, orgánico, real. Ya hablaremos de esto otro día, quizás en el Podcast, quien sabe.

Estalla “Melencolia” en mi salón. El tema defiende su título. Hay una cosa que tengo que decir… ¡Que le jodan al puto HM2! Que harto me tiene ese sonido plástico, manido y usado hasta la extenuación como si fuera la panacea del grind. La violencia de Crossed no necesita de estos artilugios o disfraces (gracias). Esto no pretende saber a grind de palo, esto es noisecore sin unboxing, esto suda acople en llanto escuela The Chariot. Buenas hostias de amargura.

Los vecinos me están aporreando la puerta cada vez más fuerte, escucho quejas en la escalera de la comunidad. “Esto no puede ser, hay que echar a este muchacho”. Y yo que solo voy por “Long Night” y ya sale polvo del techo con cada slide de guitarra a un medio tempo delicioso. El gotelé se deshace con cada estrofa que avanza en el plato y reflexiono en que necesito llamar a un pintor. Un bajón de respiro, la puerta sigue sonando, se le suma un timbre ininterrumpido, pero subo el volumen y Crossed cierra canción mandando al barrio a puto callar.

Bienvenidos a la rave del misterio, si te duele, te aguantas. Empieza “Swallow”, el corte más largo del disco, esto va a ser maravilloso. Batido de proteínas, la licuadora destruye reminiscencia Botch, dos gotitas de vainilla The Dillinger Escape Plan, una ramita de canela Breach. Me voy a poner fino. Se abre un puente cuasi cristiano, teletransporte directo a principios del 2000, primer disco de Norma Jean. Satán sí que no es una moda chaval.

Cuando ya uno parece rendido a un ruido a medio tempo, aparece corriendo a rebufo “Colored Pain”. Aquí Crossed se disfraza de Tragedy, brotan crestas verdes del suelo. Cosecha buena, me acuerdo de Converge, de Nails, de los locales Teething, de mi vecina del quinto, la sorda, la única que saldrá viva de esta fiesta. Mi tema favorito del disco.

Scorched Flesh” te invita a salir a la pista, a bailar el aquelarre, todos los cambios de ritmo que te puedas imaginar, desde un hardcore basto a un breakdown sin complejo métrico, pasando por un 2step agresivo hasta un blast que no es perfecto ni pretende serlo. ¿Para qué? Exquisito.

Salivate” corta el disco a la mitad, igual que lo hace con mi sensación de estabilidad emocional. No está mal, pero quiero seguir y poco más tengo que contar sobre este corte que hace repaso y resumen de toda la violencia del disco. Me quedo con lo más llamativo: el empalme con “Shiver”. Ojalá fuesen una sola canción, u ojalá por lo menos la toquen del tirón en el directo. Ahí va mi petición. Esa guitarra enfermiza que lo arranca es abrumadora, un riff que parece haberse compuesto en bpms más calmados, y que se decidió acelerar a último momento para que suene aún más sarcástica. Vuelve el 2step, canciones en clave de directo, composición inteligente, bien medida. De la que está en un disco porque tiene que estarlo, el sistema manda, pero que si lo piensas resulta innecesario. Crossed es música de directo, el vinilo me empieza a saber a whisky aguado. A veces pienso que estas cosas no deberían grabarse. Como si inmortalizar esta violencia fuera una falta de respeto. No se debería perder la magia así de fácil, duele quedarse a veces con la sensación de que no has oído un disco, sino que te has comido un spoiler de una peli brutal.

Empieza “Barely Buried Body”, un juego pseudo homónimo del disco. Parece un interludio, una broma innecesaria quizás. Porque si al menos te dejaran descansar… No pillo la intención pero habrá que respetar la decisión. Alabanza para los riffs desacompasados de “Ghost”, un post punk bañado en petróleo, una cerilla que busca una mecha que encender como quien busca su media naranja durante los dos minutos y monedas que dura canción. Un riff que camina lento bajo el agua entre acoples y desgracias. Estupendo.

No Love” es otra canción con papeletas de podio, trofeo y cava. Será que escucho un tupatupa y ya me tienen dentro. Quizás el tema más Code Orange del disco. Joder, no quería mencionarles, porque es una referencia taaaan obvia, pero con esta no me he podido contener. Me los imagino fritos, hartos de escuchar el maldito comentario: “Tío, que guapo, muy Code Orange” ¡Cállate la puta boca tronc@! Pero sí.

Empieza el corte, ahora sí, verdaderamente homónimo del disco. “Barely Buried Love” sí que es un interludio bien jugado. Melodía amarga, sabor a tierra, sensación de estar masticando un bocadillo de madera. La violencia se torna épica, un buen ojo que amerita un buen huracán.

Me voy despidiendo, un ultimo corte, volumen al 11. Que se jodan los vecinos, suena “Saudade”. Es curioso el término de esta palabra. ¿La conocían? Es un término del portugués si no recuerdo mal, algo así como una nostalgia feliz. Básicamente, la felicidad de rebozarte en tu propia mierda. Aplauso de salón por un título que en cualquier otra parte sería un cliché, pero aquí entra como guante en mano. Una última secuencia de notas, batería que acompaña en salida a puro bombo y crashes de diámetros indescriptibles. Despedida inmejorable para un gran disco que merece estar en la estantería de cualquier enfermo del noise, el crust, el punk y lo que tú quieras.

Editado: Catábasis Records, Mise-En-Scène Records, The Braves Records, Fireflies Fall, Kill Vinyl Records, Tirano Intergaláctico, Violence In The Veins, Zegema Beach Records, Bent Nail Collective, Dingleberry Records.

Fernando Lamattina

Fernando Lamattina

Fer es guitarra en SVDESTADA (Madrid Neocrust / Post HxC). Edita discos de emo y screamo en PUNDONOR RECORDS. A través de DIYTOPIA COLLECTIVE participa como co-presentador en "Diytopia Podcast", realiza reviews de los discos DIY más novedosos, presta su sofá siempre que puede, y hace desayunos de escándalo a las bandas que pasan por Madrid. No se gana la vida con nada de esto, puro amor al DIY.

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